Casa Cortina es una reforma integral de una casa de pueblo en Samitier, pensada como segunda residencia para Katy y JC, una pareja de Londres con dos hijos adolescentes. Buscaban un lugar en Sobrarbe donde desconectar, reunirse en vacaciones y disfrutar del entorno. Desde el inicio, la prioridad fue clara: hacer una casa muy luminosa y generar una fuerte sensación de amplitud, adaptando el edificio existente a una manera de vivir más abierta, cómoda y actual.
El edificio formaba parte antiguamente de un conjunto con la casa vecina y está orientado este-oeste. Se conservaron los muros de piedra existentes y el tejado, rehabilitado más recientemente, mientras que el interior se vació por completo para poder reorganizarlo. Esta intervención permitió replantear la distribución, mejorar la relación con el exterior y actualizar la casa sin perder su carácter rural original.